80 años no son nada (Noticias de Gipuzkoa, 17 de Noviembre)


CINCO VECINOS DE MARTUTENE QUE HAN LLEGADO A ESTA EDAD RECIBEN EL CARIÑOSO HOMENAJE DE SUS AMIGOS.

NO habían pasado aún siete días desde que el Urumea se desbordó y trajo la desdicha a numerosas familias de Martutene, cuando llegó la fecha en la que estaba programado el anual homenaje a los nuevos octogenarios. En esta ocasión era cinco los vecinos de este tradicional barrio donostiarra quienes habían cumplido los 80 años y no era cuestión de desperdiciar una fiesta, programada con mucha antelación. A pesar de la tristeza que reinaba en muchos hogares, la organización decidió mantener el homenaje.

«¿Qué íbamos a hacer?», se preguntaba el presidente del hogar del jubilado, Ángel Vicente. La decisión fue seguir hacia adelante y así, el pasado sábado, un total de 107 personas se dieron cita en el restaurante Ametzagaina para festejar como es debido que cinco de sus vecinos habían alcanzado las ocho décadas de vida y, además, en plenas facultades.

María Zubia, María Jesús Etxeberria, Eugenio Martín, María Dolores Armendariz Aramburu y Esther Ayerza Aguirre fueron los homenajeados. Las mujeres son todas ellas del barrio desde su niñez, mientras que el único varón lleva ya 50 años en el mismo, es decir, toda una vida. Los cinco recibieron una placa conmemorativa del acto de manos del presidente del Hogar y de la tesorera, Fina Macías. Se mostraron felices en todo momento y disfrutaron de su día especial en compañía de sus amigos y allegados.

CELEBRACIÓN

«Como una boda»

«No era cuestión de suspender la fiesta, a pesar de lo que había sucedido, y la verdad es que lo pasamos muy bien, fue un momento de alegría, como una boda, y estuvimos de celebración hasta las siete de la tarde», recuerda Vicente. El menú que sirvió el restaurante estuvo a la altura de la celebración. Arrancó con canapés y siguió con surtido de ibéricos, canalón crujiente de bacalao y consomé. Después, los comensales pudieron elegir entre entrecot con salsa de queso o lomos de merluza con pulpo. Para terminar, café y una copa de cava. Tras el menú, comenzó la música y el baile, que ayudó a los asistentes a hacer la digestión y a olvidarse por un momento de los malos momentos vividos durante la inundación.

Antes de la comida, numerosos asistentes acudieron a la misa por los fallecidos en el barrio durante el último año, que fueron nueve. El autobús contratado al efecto tuvo que hacer dos viajes entre la iglesia de la Inmaculada Concepción de Martutene y el restaurante elegido para la celebración.

http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2011/11/17/vecinos/donostia/80-anos-no-son-nada

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