Los donostiarras dan más de dos avisos de media al día por la presencia de ratas (Diario Vasco, 29 de Febrero)


El número de denuncias en 2011 rondó las 800, cifra similar a la registrada el año anterior. El ‘avistamiento’ de estos roedores se hizo mucho más intenso en Txomin y Martutene tras las inundaciones.

Las ratas viven tranquilamente en sus madrigueras repartidas por el subsuelo de San Sebastián hasta que un acontecimiento inesperado modifica su entorno, hace inviable su supervivencia y las hace salir al exterior. Puede tratarse de una gran obra que revuelve la tierra, como la que se está ejecutando en la zona de Morlans, por ejemplo, o una inundación que anega los salvoconductos por los que se mueven. Pero el caso es que los roedores, acorralados, salen a la luz en busca de otro hogar. Y es en este peregrinaje cuando los ciudadanos las avistan y se genera la alarma. Una alarma que el año pasado se saldó con alrededor de 800 avisos de ciudadanos enviados a la empresa Comercial Irati, encargada desde hace 17 años de la desratización y desinsectación de la ciudad.

Los donostiarras dan más de dos avisos de media al día por la presencia de ratas

Paseo Zorroaga. Una rata yace muerta en mitad de la calle. ::LOBO ALTUNA

Desde esta firma guipuzcoana aclaran que los avisos contabilizados en 2011 no suponen una cifra significativa. «Son más o menos los mismos avisos que se recibieron el año anterior. No se puede afirmar que haya más ratas ni que su presencia vaya a más. El número se mantiene, y aunque en 2008, por ejemplo, se contabilizaron menos avisos -670-, lo cierto es que cada vez la información y la publicidad son mayores y se denuncia más», explican desde esta empresa.
Sin embargo, admiten que este año se generó cierto revuelo por la proliferación de estos ejemplares en la zona de Txomin Enea y Martutene. «El agua de las inundaciones anegó los bajos de estos barrios y las ratas salieron al exterior para buscar nuevos cobijos. Su actividad es más manifiesta en estos casos y las denuncias se disparan. Lo mismo ocurre con algunas obras. Si bajo los cimientos había madrigueras que se destruyen, las ratas saldrán al exterior. Todo lo que pueda suponer una modificación de su hábitat, como los movimientos de tierras, incrementa la actividad exterior de las ratas en busca de nuevas madrigueras. Ocurrió por ejemplo en el Antiguo en 2010», año en el que hubo obras en esta zona que incrementaron el ‘avistamiento’ de ratas en este barrio.
Comercial Irati realiza una campaña anual de desratización de la ciudad y planifica a lo largo del año un trabajo diario en el que sus operarios van calle por calle y barrio por barrio incidiendo en los puntos donde puede haber ratas, amén de otras tareas puntuales de urgencia, como las llevadas a cabo en las zonas afectadas por la crecida del Urumea el pasado mes de noviembre.
Pese a que las inundaciones son un factor que hace aflorar a estos grandes roedores, desde Irati aclaran que las lluvias, siempre que no sean muy intensas no son suficiente para provocar el movimiento superficial de estos animales.
Quejas ciudadanas
La mayor tendencia de los ciudadanos a denunciar la presencia de ratas en las calles ha quedado reflejada en la redacción de este periódico, donde el goteo de avisos no ha cesado en los últimos meses. Repasando los más significativos nos plantamos en zonas tan céntricas como Alderdi Eder, donde dos ciudadanos alertaban el pasado mes de enero de la presencia de dos o tres ratas en los alrededores del tiovivo. «Se dejan ver con total tranquilidad junto al Monumento a las Víctimas y a veces muy cerca de algún niño», explicaba un lector. Los movimientos de tierra realizados en esta zona para construir el centro de deporte adaptado en esta zona podría justificar su presencia.
También se recibió otro aviso en el parque Araba, en Amara Berri, y en Aiete, cerca de la parroquia. Así como en Sancho El Sabio y en las inmediaciones del Instituto Peñaflorida, en Amara, y en Gros (en la calle José María Soroa).
Un informe realizado por el Ayuntamiento sobre las ratas en 2009 relata que, en general, la presencia de estos roedores está condicionada a la existencia de agua en abundancia y comida, «las que proporcionamos las personas al arrojar basura a la calle, por las alcantarillas o al dejar las bolsas de residuos fuera de los contenedores depositados en la vía pública».
El documento señala que, de esta manera, a las ratas «se les encuentra más en alcantarillas, el entorno de los mercados o mataderos, las zonas degradadas medio ambientalmente, o los espacios donde se da de comer a otro animales, como a las palomas». Y lo cierto es que las ratas son de estómago agradecido y lo mismo se alimentan de insectos, basura y restos de comida, como de papel, madera o plástico.

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